miércoles, 14 de noviembre de 2012

REQUIEM POR LA VIDA DE LOS NIÑOS

Amigos les cuento que aparte de mi lesión estoy golpeado por el recrudecimiento de la violencia contra los niños en el Valle del Cauca.

Por ejemplo ayer (13 de noviembre), asesinaron a la niña Lady Yaisury Sinisterra, de 13 años. Recibió un impacto de bala mientras estaba en su casa del barrio La Inmaculada de Buenaventura, al parecer por la guerra que se libra entre Los Urabeños y La Empresa. Pese a que fue trasladada a un hospital falleció en las manos de los médicos.

Con la muerte de Lady la cifra de muertos por esa guerra en el Puerto llega a 56. Ni siquiera con la visita del ministro Juan Carlos Pinzón este fin de semana a Buenaventura, a un consejo de seguridad, ha disminuido la confrontación urbana en ese municipio y por ende los muertos. Los niños de esa ciudad están asustados, temen salir a la calle.
Anoche también fue asesinado a bala un menor de edad en el barrio El Rodeo de Cali. Falleció en un centro asistencial sin que los médicos pudieran hacer nada por él, pues la gravedad de la herida predecía un deceso infortunado. Por ese hecho la Policía no reportó capturas.

Adicional a esto hay que tener en cuenta los asesinatos contra menores en el último mes en el norte del Valle y un menor de 14 años asesinado en Tuluá, en extrañas circunstancias. Por los casos anteriores no hay capturas y los móviles siguen, como siempre, en investigación.

Lo peor es que fuentes cercanas me reportan desapariciones de menores en Cali como es el caso de Jerson Sebastian Montoya, de 14 años de edad, desaparecido desde el 4 de noviembre en Petecuy, al parecer por la violencia que se libra en ese sector. A éste joven lo buscan desesperadamente sus padres. Algunas hipótesis dictan que habría huido de miedo por enfrentamientos entre bandas de ese sector del jarillon del rio Cauca. Otrás, más fatales, se atreven a asegurar que fue asesinado por odio entre bandas de ‘Cinta Larga’ y sectores aledaños.


Ese mismo odio, recuerdo con tristeza y melancolía, fue el que acabó con la vida de un pequeño de tan sólo seis años de edad en el jarillón de Petecuy el mes pasado. En ese macabro hecho el niño resultó herido con arma de fuego, luego de levantarse de su cama, dentro de su propia casa, asustado por el sonido de unas explosiones producto de una guerra con fusiles y granadas a pocos metros de donde él permanecía.

Cuando la madre logró llegar hasta el niño, ya estaba desmadejado. Lo llevó a un hospital, donde dejó de existir. Ahora es un ángel que nos cuida desde el cielo.

Dicen que su muerte se produjo por venganzas entre bandas. Malditas bandas criminales urbanas.

También me preocupa la desaparición del joven Cleber Goncalves, de 19 años de edad, que aún no da señales de vida a su familia. Están desesperados, ya que desde hace más de 8 días salió de su casa en una moto Suzuki negra, vestido con ropa deportiva y hasta el sol de hoy no se sabe dónde pueda estar, ni quién se lo pudo haber llevado.

Eso, sumado a la desaparición de Jackeline Velasco Martínez, que fue vista por última vez en los alrededores de la Calle 34 con Carrera 2C, norte de Cali, me preocupa en gran manera. De la nena de 11 años de edad no se sabe nada. Ni siquiera la Personería ha podido hallarla con sus miles de avisos y afiches con los que ha empapelado la ciudad.

En lo que va corrido del año ya son 65 los menores de los que se desconoce su paradero, según las cifras de la Personería Municipal de Cali. No puedo creer que un niño desaparezca sin dejar ni un sólo rastro.

Por eso hago un llamado a la ciudadanía en general, no sólo de Cali, sino de todo el departamento, para que elevemos una plegaria y una voz de protesta contra la violencia en la que se involucran menores de edad. Hagamos algo, no nos quedemos viendo reinados, novelas y realitys –sí, entretienen-, pero en ocasiones palian esa enfermedad del desconocimiento, la ignorancia; la pasividad mental y social.

Siento rabia, estoy consternado, pues la autoridad (Policía), no ofrece resultados concretos en el tema de la violencia urbana y los que están pagando los platos rotos son nuestros hijos, nuestros hermanos y familiares. No tenemos porque pagar por una guerra ajena.

Sé que ha muchos no los ha tocado la racha de muerte, pero también sé que no podemos perder nuestra capacidad de asombro hacia la violencia real que nos azota y debemos protestar así sea desde las redes sociales, desde nuestro accionar, desde nuestros pensamientos.

Ojalá estás líneas escritas de afán sirvan de algo, para que la gente se dé cuenta de cosas inadvertidas, ocultas en muchas ocasiones por la misma Policía. De los muertos y desaparecidos que pone nuestro Valle del Cauca. De los que nunca volverán, ni siquiera a nuestra mente.

By Dar Ávila

@hagameuncruce

daravila11@gmail.com

jueves, 8 de noviembre de 2012

Operador del MIO resuelve emergencia de la mañana (INCENDIO DE ARTICULADO)

A las 6:40 a.m., el vehículo 31030 de ETM conducido por John Jairo Solis, hacía el recorrido de la ruta T40 y presentó fallas en una de las llantas, las bandas se recalentaron (en la carrera 15 con calle 52) lo que ocasionó una pequeña conflagración en la parte trasera del bus que fue neutralizada inmediatamente.

De acuerdo a los protocolos de seguridad de Metro Cali, el operador procedió a evacuar a los usuarios y luego apagó el fuego con el extintor, mientras llegaba el apoyo del cuerpo de bomberos de la ciudad.
 
La Gerente Técnica de ETM, Carmen Eugenia Quijano, asegura que es la primera vez que un caso como éste se presenta con la flota y que los vehículos, Mercedes-Benz, reciben mantenimiento directamente de la firma alemana, "ETM tiene una planta de mecánicos que han sido capacitados por Mercedes-Benz para hacer cualquier tipo de intervención. Mensualmente vienen desde Bogotá a actualizar a nuestra gente”.
 
Los operadores de los buses reciben capacitación en la atención de emergencias donde les enseñan cómo usar adecuadamente las herramientas que tienen al interior de los vehículos, "La calma y serenidad con la que se desenvolvió el operador permitió que la situación no trascendiera y generó confianza en la comunidad caleña”, añadió Carmen Eugenia Quijano, de ETM.
 
El vehículo 31030 pertenece a la fase 2 de implementación del SITM MIO y aún se encuentra en garantía, el operador procederá a investigar con la firma Mercedes-Benz, las causas de lo sucedido. 
 
Según el área de transporte de Metro Cali, el operador ETM, registra un 99.8% de cumplimiento en las tareas programadas, en parte porque sus buses son los que menos fallas mécanicas registran, lo que permite atender la demanda de los usuariios.
 
Gracias a los amigos de MetroCali por el comunicado, esperamos seguir en contacto con ustedes. Todo por el beneficio de la ciudadabía de #CaliCo.

miércoles, 31 de octubre de 2012

EL IRÁN COTIDIANO

Hacer deposiciones en
Irán es realmente una experiencia
impactante, ya
que los sanitarios son dispositivos
milenarios empotrados
en el piso y el
proceso de evacuación
se realiza en cuclillas,
toda una odisea.
La primera experiencia
la viví en el Aeropuerto Internacional
Imam Khomeini,
de Teherán, la capital iraní.
Allí me encontré con el artefacto
del que ya me habían
hablado en Colombia.
Pero una cosa es escuchar y
otra es llevar a cabo, entonces
me quité toda la ropa para
hacer lo que los demás no
pueden hacer por mí, de una
manera limpia.
Después de la cuclillada,
una manguera con agua a
presión me ayudó en la limpieza,
en ese momento descubrí
que en ese país no
utilizan papel higiénico y que
definitivamente tienen una
cultura muy diferente.
Irán está lleno de situaciones
que a nosotros nos parecerían excéntricas,
pero para ellos son normales
y se les nota en el semblante
la alegría de vivir en el país
más estable políticamente
en todo el Medio Oriente.
Adentrándome en su territorio
vi a un hombre limpiando
las calles en horas de
la noche, pregunté si ganaba
bien, a lo que Meisam, nuestro
guía en ese país respondió:
“El trabajo es una constumbre
musulmana, gracias a
Alá tenemos mucho que hacer
y un iraní puede ganar mínimo
500 dólares al mes que
en el Rial (moneda local) llegaría
aproximadamente a cinco
millones y en pesos de los
nuestros a 1 millón.
De ahí que las familias
musulmanas no aguanten
hambre y su destino diario,
al contrario de los colombianos
pobres, es un trabajo
digno en alguna empresa,
fábrica o en las calles.
Las ciudades en Irán están
llenas de color. Adicional a esto
las panaderías (que están ubicadas
en el centro), despiden
el olor penetrante de un producto
de la harina llamado
‘sangak’, que sin levadura y
asado sobre pequeñas piedras
calientes se convierte en un
manjar para los intensos días
de frío, eso le cuesta a un
iraní, al cambio, alrededor de
mil pesos colombianos.
En uno de los tantos
recorridos citadinos pude
ver varias narices femeninas
pulidas por el bisturí, situación
que según las mismas
féminas es normal en
Irán, como el hecho de usar
en su casa ropa interior fina,
prendas de gala, jean y blusas
exóticas, para el disfrute
de sus amados esposos.
Es más, nunca me imaginé
que la Policía en Irán se transportara en autos Mercedez
Benz y que el país
tuviera tres ejércitos cuidando
la soberanía del pueblo.
SOBRE LOS CARROS.
En Irán se puede comprar un
carro nuevo desde 7.000
dólares, unos 12.600.000
pesos colombianos. De
razón vi tantos Peugeot,
Khodro (marca iraní) y Kía,
colaborando con el
crecimiento del ‘smog’, uno
de los lunares del país
asiático..
los iraníes
tienen la ventaja del subsidio
al combustible, o sea que
cada litro de gasolina les
cuesta 40 centavos de dolar
unos 800 pesos
colombianos. Muy barato.
En los trancones capitalinos
me llamó la atención
las placas de los carros, pues
eran de tres colores, y según
Meisam, son así para diferenciar
los vehículos. Rojo,
placa oficial, blanco para
particulares y amarillo para
taxis y servicio público.
Hablando de los ‘amarillitos’, divisé
demasiados en las calles
de Irán. Según cifras oficiales,
sólo en la capital, Teherán,
circulan alrededor de 30.000
de estos, que a su vez

ostentan en sus
carrocerías
cuatro colores:
blanco,
negro, amarillo y verde.
Al igual que en Cali, los
semáforos se atestan de vendedores
que distribuyen rosas,
CD, periódicos, dulces y
por cerca de 2.000 pesos se
puede disfrutar de un rico
sandwich de cordero, el plato
nacional. En todos los casos,
aunque algunas cosas parezcan
locas, ese es el Irán cotidiano,
lo demás lo contaré
en la próxima entrega.