miércoles, 22 de febrero de 2017

¡RECORD EN LOS FARALLONES!

Cali. Michael Witschi voló en parapente por primera vez en la historia desde el campamento Balcones, a 3.750 m.s.n.m

Por Darwin Ávila Vanegas
Fotos Michael Witschi

El pasado viernes 17 de febrero no fue un día normal para Michael Andreas Witschi, ciudadano suizo de 29 años  que de manera inédita escaló Los Farallones de Cali, hasta llegar  a una altura de 3.750 m.s.n.m, y  en medio de una tormenta se lanzó a volar en parapente hasta aterrizar en La Vorágine.

Su objetivo lo tenía pensado hacía varios años, pero solo hasta este mes pudo materializarlo. No lo pensó tanto, solo llegó desde Panamá, donde hace empresa, y abordó un Uber hacia la vereda El Pato, puerta de los Farallones de Cali (Parque Nacional Natural).

Se las arregló para meter en su maleta la carpa, el ala, un casco, ropa térmica, agua, la silla y las ganas, y a las 7:00 a.m. salió a caminar en modalidad trekking hasta llegar a Balcones, un campamento de referencia en camino a Pico Pance, que es el punto de altura máximo a 4.100 m.s.n.m.

"En ese lugar me pidieron que escribiera mi nombre en la planilla de ascenso de caminantes, yo lo hice, pero les dije que no me esperaran que yo iba a regresar volando en parapente, me dijeron que era algo loco, irresponsable, pero ya tenía eso en la cabeza y seguí mi camino, era el único en el sendero, creo que era por el día", relató Michael.

Aunque este aventurero ha salido avante de recorridos extremos en los Alpes suizos, dijo que el bosque tropical húmedo es complicado y que le costó mucho subir los 12 kilos de peso de su equipaje por las trochas, reíces y terreno escarpado del trayecto hasta la cima.

Sin embargo lo que se creía era más complicado, subir el sector de los lazos, le pareció sencillo y prefirió hacerlo por el lado izquierdo de la piedra, "solo eran dos pasos, me fui por ahí porque de caer por los lazos estaría solo y nadie me ayudaría, era menor el peligro por el lado de la roca".


A las 12:20 del mediodía Michaell -empresario de la construcción en centroamérica- hizo su arribo al voladero improvisado que tenía en  mente. Su plan era pasar la noche en ese lugar, pero las condiciones climáticas no eran buenas y cuando se vio solo, friolento y con el agua dentro de su carpa debió tomar una decisión trascendental.

“No me gusta tirarme sin ver dónde voy a aterrizar, pero sabía que si lo hacía iba a ser algo único, vino un frente de lluvia fuerte y me dí cuenta que iba a abrir (el cielo), preparé el ala, sentí que venía un viento del oeste y con ese despegué”, dijo Witschi.

Su temor era que su equipo no resistiera la fuerza del agua, pero pasados  los primeros 5 minutos todo fluyó  y después vino el disfrute en el aire.

“Estaba mojado, pero feliz, vi todas las cascadas de Pance, pero de pronto el viento del Pacífico me llevó para afuera y me tocó aterrizar luego de 30 minutos de vuelo, en una cancha de fútbol cerca a La Vorágine”, explicó.

Michaell, quien perfeccionó su técnica de vuelo con el piloto caleño Aarón Maldonado en el año 2009, está feliz con su logro aéreo y espera que  sirva de inspiración a deportistas locales  e internacionales.

“En Colombia aprendí muchas cosas y principalmente en ‘La Sucursal del Cielo’; esto es un paraíso del vuelo y la naturaleza que vale la pena visitar y disfrutar todos los años”, finalizó este padre de dos hijos, quienes viven en Basilea, Suiza.

Antes que termine el 2017 este avezado deportista, quien también ha participado en el Red Bull X Alps -la carrera de aventura más difícil del mundo y que combina trail running y parapente- intentará llegar al pico máximo de Los Farallones, y lanzarse en una hazaña que para muchos locales es demasiado arriesgada.











martes, 14 de febrero de 2017

¡EL MURAL A LÁPIZ QUE SERÁ UN ‘GUINNESS’!

Roldanillo. Julián Castillo y su grupo Cartel de la Pinta realizaron el mural más grande del mundo hecho a lápiz.


Por Darwin Ávila Vanegas
 

Cuando a Julián Castillo le dijeron en un curso de arte en la Universidad Javeriana que no se podía pintar murales con lápiz, porque no se iba a ver el trazo, le sembraron una duda que despejó recientemente con la terminación de una obra que llena de orgullo a Roldanillo, su pueblo natal.

Este joven de 24 años de edad, inquieto en el ‘street art’, o arte urbano, es el creador del mural más grande del mundo hecho a lápiz, situado en la Carrera 6 con Calle 14, en un parqueadero del Hotel Oasys. 

Allí, el 30 de diciembre del año pasado se dibujó el boceto, en el que el autor  demoró 12 horas. 

Luego empezó a dar rienda suelta a su creación. Supongamos que la pinta la hubiera hecho solo: se habría demorado alrededor de cinco meses;  por eso, como vio que no le rendía el trabajo, aceptó la ayuda de sus panas del Cartel de la Pinta y de algunos habitantes del municipio. En total 20 personas tuvieron algo que  hacer en el lugar.

Luego de 45 días ya está listo. Se trata de una majestuosa lámina de 14 metros de ancho por seis de alto, en la que se plasmó el rostro de un anciano mitológico y una mujer inspirada en el ‘manga’ con un concepto: la ‘Realidad Absoluta’.

  “No importa que tan diferentes seamos, si vemos algo desde la misma posición lo vamos a percibir de la misma manera, es algo muy básico pero que a ratos a la gente se le olvida”, expresó Julián, un joven que aprendió empíricamente y ahora es un experto tatuador e incluso tiene su propia escuela (ver recuadro).

Para que el mural viera la luz, se necesitaron 1.200 lápices Mirado 2, de los que utiliza la gente del común, y una cantidad indeterminada de sacapuntas, que se convirtieron en los mejores amigos a la hora de ejercer cada trazo.

Para entender un poco sobre la inversión hecha para lograr el objetivo primero hay que decir que un lápiz cuesta en una tienda del pueblo alrededor de 700 pesos, por lo que gastaron al menos 840.000 pesos en estos elementos. Con la puesta a punto de la pared, los andamios y la logística de los artistas el costo total fue de 1.500.000 pesos.   

Y si es complicado pintar con brocha, ¿usted se  puede imaginar hacerlo con un minúsculo  lápiz cuya mina tiene un grosor de apenas 3 mm?

“Desgasta mucho, no rinde nada, en ese caso resultó conveniente que llegaran más personas a colaborar. En el caso mío no sabía cuanto me iba a demorar pero con la gente ya rindió muchísimo, aunque no tenían experiencia con arte, el lápiz todos lo  saben usar”, explicó Julian.


Raya a raya la pared se llenó de magia

Poco a poco la pared, cubierta  con una base de vinilo blanco,  se fue llenando de gris con la ayuda de los artistas. El mes pasado los ciudadanos se percataron de su magnitud y arribaron a visitar la obra  y a apoyar a los artistas con dinero, comida y felicitaciones.

Incluso los deportistas, que por esta época visitan la ‘Tierra Querida’ para practicar y competir en las pruebas de parapente, han hecho del lugar una parada obligada para sacarse la respectiva ‘selfie’ y llevarse un recuerdo cuando vuelvan  a sus países de origen.

“Me he dado cuenta de la  dimensión de lo que estamos haciendo, pues si ellos que vienen de ver el mundo y de ver tantas cosas dicen que el mural es grande, es algo importante, no es insignificante”, dijo Julián.

Con esta magistral muestra de la capacidad artística de los jóvenes roldanillences,  la llegada de los representantes de Guiness Record, para su verificación, es inminente. 
Aún con sus manos untadas de grafito,  Julián  hizo la solicitud a la revista, pero está vendiendo calcomanías para pagar una visita prioritaria que cuesta 1.000 dólares y en ese caso se demorarían solo cinco días en llegar el lugar de la obra.

Lo cierto es que en su investigación se enteró que este no solo es el mural más grande del mundo hecho a lápiz, sino el primero, por lo que el logro es  mayúsculo.
Por eso si usted va a Roldanillo, no se puede perder la oportunidad de conocer esta magnífica postal del Valle del Cauca, que seguramente quedará plasmada en su mente por muchos años.



El Cartel de la Pinta tiene su estudio

Los ‘padres’ del mural más grande del mundo hecho a lápiz es el colectivo artístico Cartel de la Pinta, conformado por jóvenes interesados en cambiar a Roldanillo mediante el arte.

Llevan cuatro años exponiendo su talento en las calles del municipio y en un pequeño estudio llamado Castillo Tattoo, donde Julián les enseña a perfeccionar su técnica.
“El mural me abrió la puerta. Empecé a colaborar con videos de fotogramas y luego cogí el lápiz y empecé a rayar”, dijo Juan Peña, uno de los integrantes del colectivo, un amante del cine y la fotografía.

Ahora el Cartel quiere establecer más records y aunque para este mural autogestionó los recursos, espera que la empresa privada lo apoye y así generar más proyectos ambiciosos.

Si usted desea colaborar con la causa llame al 3216266298.

Cifra:

45 días se tardó el Cartel de la Pinta en terminar el mural en Roldanillo.

Fotos: Jorge Orozco 

lunes, 23 de mayo de 2016

EL CHAVO AÚN ‘VIVE’ EN ACAPULCO

Crónica. Revivimos las vacaciones del Chavo del 8, en la costa pacífica mexicana

Por Darwin Ávila V.
Enviado especial a Acapulco



Cuando alguien pregunta por el Chavo del 8 en las calles de Acapulco, estado de Guerrero, cualquier ciudadano te remite al antiguo hotel Continental, hoy Emporio, sitio en el que en 1977 se grabaron los episodios 173, 174 y 175 de las vacaciones de la vecindad, los que aún permanecen grabados en la mente  de los mexicanos.

Es más, de inmediato te empiezan a relatar historias de la época en la que centroamérica se rindió a los pies de uno de los grandes humoristas latinoamericanos: el gran ‘Chespirito’.

Una sola vez bastó

Eran años en los que la serie gozaba de gran popularidad en territorio ‘manito’, por lo que su creador, Roberto Gómez Bolaños, decidió sacar por primera vez del ‘set’ a los protagonistas y llevarlos a un sitio de gran afluencia de turistas, para generar mayor impacto.

De inmediato se trasladó la producción a las playas de Acapulco. Allí, en ese lujoso hotel llamado Continental, se reservó gran parte del balneario para que los actores principales (ver recuadro), hicieran de las suyas.

Hay que recordar que en el argumento principal del primer episodio de las vacaciones, La Chilindrina se gana un viaje a Acapulco para dos personas con todos los gastos pagos, luego de comprar un producto para brillar plata. Lógicamente viajó con su papá: Don Ramón.

Los habitantes de la vecindad, al enterarse de que ellos irían a la playa, se montaron en el paseo y es así como Doña Florinda, Quico y hasta el Profesor Jirafales terminaron reunidos en ese paradisiaco escenario.

El Chavo, quien en principio se había quedado solo en la vecindad, fue invitado por el señor Barriga, quien al llegar a cobrar la renta y darse cuenta que se habían marchado, decidió llevarse al niño  al mismo destino y armar tremendo alboroto en el hotel. 

De ahí en adelante el director de la serie, Enrique Segoviano, comanda una serie de eventos cómicos sin relación entre si, con los niños y adultos de la vecindad, en distintos lugares del complejo.

La fiebre por El Chavo del 8 en Acapulco

 Son esos aficionados a las travesuras del chavito, los que llegan cada año al hotel Emporio - una mole de 422 habitaciones erigido en la Avenida Costera Miguel Aleman- a averiguar si existe algún recuerdo de esa grabación, algo que los acerque al espíritu de Roberto Gómez, fallecido en 2014.


Pues resulta que sí, existen varios lugares dentro de la edificación que dan fe del hecho. Don Manuel  Fajardo, jefe de botones en el hotel, es el más indicado para hablar del tema, pues con   20 años de experiencia en los servicios turísticos, ha recolectado suficiente información para ofrecerla a los cientos de curiosos.

Con gran elocuencia ofrece un ‘mini tour’ para conocer de cerca la experiencia. La primera parada es la puerta principal giratoria, famosa pues en la llegada a Acapulco, El Chavo entra por ella junto con el Señor Barriga y al dar la vuelta completa termina de nuevo en la calle con la frase célebre: “no sabía que el hotel era lo mismo por dentro que por fuera”.

Luego, la parada obligada es la alberca (piscina), en la que se realizó la producción del segundo capítulo, con escenas inolvidables como en la que El Chavo se burla del vestido de baño de Doña Florinda y cuando ella viene a defenderse del insulto lanza al agua a Don Ramón, quien a lo largo de la serie, termina siempre ‘llevando del bulto’.

El tercer atractivo es el restaurante -antes llamado Las Bugambilias, hoy en día Condimento- donde  se grabó la escena del desayuno en el tercer episodio, la misma en la que El Chavo   destruye la mesa donde se reune a comer la vecindad, para  luego terminar pidiendo una torta de jamón.

Al final, don Manuel, con la marca de los años que le brindan algunas canas y la amabilidad que lo caracteriza, muestra la habitación 1027 y la 1031, donde se hospedó el protagonista de la serie.

Es tan famosa la recámara, que algunos huéspedes que reservan con antelación, pagan por la exclusividad de llegar a ésta y revivir la escena de la vista en el balcón, para tomarse la misma foto.

“Los que visitan el hotel preguntan por la habitación del Chavo del 8, principalmente los brasileros y colombianos, les da curiosidad saber dónde se grabaron las Vacaciones en Acapulco”, explica Fajardo.

Recuerdo de un grande

Otro que rememora como si fuera ayer, lo que se vivió hace 39 años, es Francisco Torres, encargado del área de piscinas quien alcanzó a ver parte de la grabación de la playa, en el remate de la noche cuando El Chavo cierra con el tema  ‘Buena noches vecindad’ y que fue de su autoría.

“Lo mejor es ver a la gente llegar al hotel para tomarse fotos en los lugares en que se divirtió el Chavo del 8”, dijo ‘Pacho’.

Don Amaury Granados, acapulqueño, también se unió a los reconocimientos hacia el chavito.

“El programa fue hecho para adultos y aunque ya él no exista nos dejó un gran legado, hoy se repiten los capítulos hasta tres veces por día”.

En los corredores del Emporio aún se escucha la voz del Chavo del 8 y de La Chilindrina, los gritos del profesor Jirafales y las risas de miles de latinoamericanos que llevarán por siempre a su personaje en los corazones y lo recordarán como el niño huérfano que les devolvió la ilusión, a pesar de las dificultades, y como diría el mismo chavito... Eso, eso, eso...

El reparto viajó a Acapulco

En los primeros meses de 1977 los personajes principales de la serie El Chavo del 8, se desplazaron vía aérea a Acapulco, México, para grabar 3 episodios llamados: Vacaciones en Acapulco. Fueron emitidos entre mayo y junio del mismo año y repetidos en 1978-1979.  El Chavo, Quico, Don Ramón, Doña Florinda, El Profesor Jirafales, El Señor Barriga, La Chilindrina, Doña Clotilde y Horacio Gómez (como el mesero), fueron los elegidos para la aventura. Se dice que fue la despedida de Carlos Villagrán.




“YO VOLÉ UN EDGE 540 DE LA ‘F1 DEL AIRE’”

Crónica sobre la  experiencia de pilotear un avión de carreras, en  la exhibición del Red Bull Air Race en Acapulco, México.

Por Darwin Ávila Vanegas
Enviado especial a México.


Volar a  más de 400 km/h, en un avión que mide 6.3 metros y que pesa solo  media tonelada puede parecer arriesgado, hasta suicida, pero luego de estar en el aire, devorando nudo a nudo la creación de Dios en el firmamento, se convierte en una de las mejores experiencias.

En medio de la exhibición del Campeonato Mundial del Red Bull Air Race, la competencia a motor más rápida y emocionante en el plano deportivo, cumplida este fin de semana en Acapulco, México, fui invitado a vivir en carne propia las sensaciones de los   experimentados pilotos de carreras.

Mi compañero de aventura es Cristian Bolton, chileno, de 42 años de edad, quien lleva más de 20 enamorado del cielo. Dice que su oficina tiene la mejor vista del universo. A las 3:15 p.m. inicia la preparación, la cual cuenta con un análisis de estado físico en tierra, protocolos y algunas recomendaciones para la seguridad.

Cristian, quien fue piloto militar, no deja nada al azar. Me explica con detenimiento la posición dentro de la cabina del Edge 540, un avión de carreras fabricado por Zivko (EE.UU.), que fue dispuesto para alcanzar más de 12 gravedades. Una cosa de locos.
El hangar 3 del más grande aeropuerto del Estado de Guerrero, ubicado a un costado del Oceano Pacífico, es el escenario confirmado por la organización, para la osadía.

Son las 3:30 p.m. y empezamos nuestra aproximación a la aeronave, que está parqueada en plena pista. De fondo se encuentran los dos pilones de 25 metros, que se erigen para que los aviones pasen entre ellos, obligación en las competencias.

Raul, técnico del campeonato que desde 2005 se realiza en el globo terráqueo en ciudades como Budapest, Chiba (próxima válida) y Abu Dhabi, pule algunos detalles como la puesta a punto del paracaídas y los controles de la cabina. Dice que nada malo sucederá.

Un sol canicular abrasa la cubierta del aeroplano. Captamos la fotografía de rigor y empezamos el recorrido en el asfalto.

El controlador aéreo, en inglés, da vía libre para el despegue y en menos de 10 segundos estamos en el cielo mexicano.

El intercomunicador nos brinda una comunicación fluida entre Bolton y yo. Lo primero es estabilizar el aparato, generar la confianza necesaria, para luego comenzar con lo emocionante: las piruetas.


Aproximadamente 400 km/h es la velocidad para pasar entre los dos pilones que están a 11 metros entre si. Ahí me doy cuenta que volar a menos de 20 metros sobre el suelo para evitar obstáculos inflables es muy  complejo, miedoso.

Sin embargo lo más difícil es soportar las seis gravedades que se generan cuando, al salir  de los pilones, la nave se eleva con un giro fuerte a la derecha, que no me deja sostener la cabeza y me obliga a recostarla contra el asiento mientras que se acaba la maniobra.

Cristian  dice que cómo me siento, que si aguanto más. Le digo que estoy perfecto gritando varios “Huuu..”, mientras el sonido ensordecedor del motor AEIO 540 nos eriza la piel  con sus 340 caballos de fuerza rugiendo en el aire.

Es como si una fuerza oculta del universo conspirara para sacar las más fuertes sensaciones del cuerpo, las mismas que sienten los 21 pilotos master y challenger de la competición.

A 500 metros del sitio de práctica está la laguna de Coyuca. Sobre ese espejo de agua el piloto me indica que vamos a practicar el ‘ocho habanero’, una acrobacia que se compone de un giro (loop), en el eje vertical, con toneles, según él, si se viera desde abajo el recorrido sería dibujar un 8 entre las nubes.

Con el avión pleno y el jefe listo para demostrar de qué está hecho, continúa el show. Abajo el espectáculo visual es de grandes proporciones, según contaron después los espectadores latinos.

Un ‘hammer head’ es la última pirueta. El avión asciende directo con un angulo de 90 grados al horizonte, antes de llegar a velocidad cero, Cristian lo gira con los pedales, la cola y éste queda apuntando hacia el lago, acelera y finalmente recupera para partir al horizonte.
Siento que soy quien se va de este mundo, pues la adrenalina mezclada con el nerviosismo es un cóctel que en el momento te hace pensar en todos tus seres queridos, en lo realizado.

”Buscamos que se acerquen lo más posible a  lo que nosotros los pilotos del circuito del Red Bull Air Race sentimos cuando estamos volando”, son las palabras de Cristian antes de aterrizar, de acabar con el sueño ya cumplido.


Carreteamos de nuevo al hangar y tras dos pasos en la pista doy gracias a Dios. Me despido de Cristian, que la otra semana volará en Europa o Estados Unidos. Mientras tanto yo regreso a Colombia, en un Airbus 787, aunque quiero hacerlo en el avioncito de las piruetas.




lunes, 22 de febrero de 2016

“Estamos preparados para vencer en el Tour de Francia”

Nairo Quintana volvió a su tierra, Boyacá, para compartir experiencias con la nueva sangre del ciclismo y sus seguidores.


Por Darwin Ávila Vanegas
Enviado especial a Tunja

Nairo Quintana en la rueda de prensa el  21 de febrero. Foto: Darwin Ávila.


Un grupo de aficionados al ciclismo, que aguardaba a Nairo afuera de su apartamento, en Tunja, por poco fue el culpable de que el gladiador colombiano no llegara a la rueda de prensa preparada en su honor, en el marco de los Campeonatos Nacionales de Ruta 2016.

A las 4:00 de la tarde del sábado, en el Centro de Experiencias de Movistar, a un costado de la Plaza de Bolívar, estaba pactada la cita del corredor boyacense con más de 30 periodistas de todo el país, que querían preguntarle sobre su presente de cara a la temporada que se avecina, en la que intentará lograr el cetro del Tour de Francia.

A Nairo lo cuidan como la joya de la corona que es. Movistar Team lo acompaña muy de cerca junto con personal de seguridad y logística. Nada puede salir mal con el mejor ciclista de la historia de Colombia.

Aunque es un hombre delgado no pasa desapercibido. A la reunión llegó con el uniforme de presentación de la marca que lo patrocina y en compañía de Winner Anacona, uno de los cuatro escarabajos colombianos que estarán este año con el Movistar Team de España. 

Los otros son Carlos ‘Bananito’ Betancur y el hermano de Nairo, Dayer Quintana, reciente ganador  del Tour de San Luis, en Argentina.

La primera pregunta de la jornada la formulé pensando en esa relación de hermanos, ya hablando de ligas mayores y previa a las grandes carreras. Sin embargo pudimos indagar sobre su pensamiento, sensaciones y retos en los que su pasión brota a flor de piel.

¿Nairo, es una motivación extra correr con tu hermano?
Nairo en los Nacionales de Ruta, prueba élite.

Dayer siempre ha venido siguiéndome los pasos, su fortaleza lo ha llevado a tener dos victorias en profesionales. Es una alegría que esté al lado mío, que sea mi hermano, por que yo fui el que le enseñó a montar bicicleta. Hay que esperar a ver el equipo (Movistar), en qué carrera lo mete para que corra conmigo.

¿Qué siente cuándo todos gritan su nombre en la calle, en la pista?

Es emocionante ver la afición que vino a disfrutar de los Campeonatos Nacionales de Ruta en Boyacá, de un circuito que gustó mucho. Cuando los niños ven a los ciclistas se emocionan y cuando ven al héroe de su tierra mucho más y como dice Amparo Grisales: “se me eriza la piel”.

¿Movistar ya está preparado para ganar el Tour de Francia, como lo dice Eusebio Unzué?

Creo que él lo dice de cierta manera por la confianza. Hemos fortalecido el equipo, tomado más experiencia, estando tres veces en el podio en las grandes, cuarto en la Vuelta a España. Es algo que él piensa y yo también, estamos preparados para vencer el Tour, esperemos que los que llevemos a la carrera no nos equivoquemos, seguramente Winner Anacona estará allí como el año pasado. Pienso que si la buena suerte nos acompaña, estaremos nuevamente disputándolo y con la ilusión de ganarlo.

¿Sabe usted cuál va a ser el criterio de escogencia del equipo colombiano para Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016?

No hemos hablado con la Federación Colombiana de Ciclismo, es verdad que normalmente llevan a quienes están en mejor estado físico y a los ganadores, pero pienso que tenemos que ir haciendo una selección con gente que pueda ayudar y que esté dispuesta a tirar en caso que haya que tirar y ayudar, muchas veces vamos solo los que nos gusta ganar.

¿Cuál fue su relación con Franco Gini?

Lamentamos el fallecimiento de Franco. Sentido pésame para todo el ciclismo colombiano. Siempre estuvo pendiente de los colombianos, nos llevó a distintas carreras, yo lo conocí en 2009 y fuimos creciendo con él en la Selección Colombia, en la que recibíamos un buen trato e hicimos una buena amistad.

¿Cómo debería ser una preparación integral para los ciclistas?

Hay diferentes formas de preparación, cada vez con la tecnología se avanza más, unos se adaptan, otros no y otros combinamos de las dos. Es verdad que Movistar tiene mucha tecnología como GPS y demás, pero lo importante es amar lo que se hace y hacerlo con pasión.

¿Soñó con estar en la historia de la élite del ciclismo colombiano?
Nairo Quintana (Izq.) y Winner Anacona (Der.). Foto: Movistar Team.

Desde antes ya pensaba con hacer cosas grandes, le decía a mis compañeros que quería llegar al Tour de Francia y ganar etapas. Una vez en una carrera todos se quejaban porque no tenían cosas bonitas y les dije: nosotros lo podemos hacer tan bonito como queramos, si tenemos esa actitud y somos profesionales, podremos estar adelante. Algunos se reían en la cara y pues yo decía, pueden tener la razón, pero ese era mi sueño.

¿Qué tan importante es la contrarreloj por equipos en los Campeonatos Nacionales?

Muchos decían que no ponían a los ‘Chinos’ a correr la contrarreloj, porque no eran contrarrelojeros. Lo importante es ponerlos a competir por equipos, porque muchos jóvenes que salen a profesionales  no sabían correrla. Verlos a los otros pedalistas en España que iban a 60 y muy rápido en las curvas, yo sudaba, temblaba y pues era un reto para mí; no sabía ir bien en la bicicleta de crono en grupo. Esa vuelta a España, la contrarreloj, la ganamos en Pamplona en 2012 y eso me ayudó para prepararme en grupo y en contrarreloj.

¿Qué mensaje brinda a los colombianos?

Con las grandes posibilidades no dejan de ser posibilidades, no hay nada seguro, el profesionalismo lo llevamos en la sangre y hacemos las cosas lo mejor que podamos para regalarle el sueño amarillo a Colombia. Me sentiría muy orgulloso de poder llevarle esto al país, porque cada vez vemos en peores circunstancias esta hermosa tierra. Seguimos intentándolo, no se si sea este año o el otro, pero seguimos con la mente puesta en ese objetivo que es triunfar en el Tour de Francia.