domingo, 19 de mayo de 2013

¡‘Jessi’ rueda a punta de chontaduro!



Una joven promesa del patinaje forja su carrera gracias a los chontaduros y frutas que vende su madre en la Liga Vallecaucana de Patinaje. No tiene problema para patinar, vender, estudiar y competir. Guerrera.


Por Darwin Ávila, reportero
La vida de Jessica Tatiana Rivas, una caleña residente en el barrio Alfonso Bonilla Aragón, ha sido una mezcla de esfuerzo, patines, chontaduro, academia y mango biche con sal.Un curioso cóctel que la ha llevado, a sus 15 años de edad, a forjar una prometedora carrera en el patinaje profesional del Valle.

Aunque no lo ha hecho sola, pues de la mano de su madre, Nora Rivas, una afrodescendiente cabeza de hogar natural del Río San Juan (Chocó), ha logrado sortear las dificultades que provienen de no nacer en una ‘cuna de oro’.

Eso le ha significado a doña Nora muchos años de trabajo en el puesto de frutas que tiene en la Liga Vallecaucana de Patinaje, donde su especialidad son los sabrosos chontaduros que vende desde quinientos hasta dos mil pesos.

En esa cotidianidad a Jessica le nació el amor por el patinaje, según su madre cuando de niña la acompañaba a vender frutas a la liga, soñaba con tener un par de patines y así emprender su camino en el patinaje de carreras.

“En ese tiempo Jorge Vergara, que era presidente de la liga, le regaló una beca a ‘Jessi’ y con una rifa le compré los primeros patines, eso fue en el 2009”, expresa su madre con decoro.

Sin embargo el destino estaba empeñado en poner barreras para el desarrollo de la deportista y en medio de una jornada agitada le robaron los patines que tenía debajo de la mesa de los chontaduros, un golpe terrible para ella, pues le habían costado $660.000 y en ese momento era casi imposible comprar otros.

Pero así como la vida quita también brinda y fue de esa manera como pudieron conseguir otro par de patines con los que ha logrado rodar en las pistas caleñas, logrando reconocimiento entre sus compañeros.

“Todo lo hace por amor al deporte, lo importante es que le gusta estudiar y que no pierde la humildad que la caracteriza”, dice Nora.

Y es que las jornadas que le toca vivir a Jessica no son fáciles, ya que desde tempranas horas de la mañana se levanta para ir a estudiar y luego, después de un almuerzo preparado por su madre, va a los entrenos donde aprovecha para pasar tiempo con su progenitora y colaborarle con el negocio.

“Lo bueno es que la gente nos colabora mucho. Ahora entreno todos los días para ser una velocista consagrada, para que los frutos de este esfuerzo se noten”, dice entre dientes Jessica, que se presenta un poco tímida.

Ese tipo de metas las ha alcanzado poco a poco. Batallando en la modalidad especialización ha viajado por todo Colombia demostrando que tiene futuro prometedor en la velocidad.

Hoy, después de cuatro años de entreno, Jessica ha logrado figurar en justas locales y competir en la Copa Juventudes del año 2012, en la que alcanzó el segundo lugar y un podio que añoraba desde que se subió por primera vez en unos patines en línea.

Una guerrera de la vida

Jessica es delgada, espigada y tiene rostro amable. Le gusta estudiar mucho y por eso, aparte del deporte, quiere una oportunidad para estudiar una carrera profesional como Ingeniería de Sistemas, otro de sus sueños de niña.

En medio de sus entrenos, en horas de la tarde, no tiene problema en llevar domicilios de chontaduro a bordo de sus patines dentro de la misma liga, ejercicio que alterna con la venta de gomitas ‘trululú’ las cuales lleva con orgullo y que tienen un costo de cien pesos.

De cien en cien, de carrera en carrera Jessica va asegurando su futuro, ese futuro en el que se ve como campeona mundial.

Deseos de familia


“Nuestro sueño es tener una casa”: Nora Rivas y su familia (dos hijos), han tenido que pasar por adversidades propias de una vida humilde. Desde hace muchos años ella es madre cabeza de hogar y a veces vive alcanzada con sus obligaciones, que llegan a los 700.000 pesos mensuales, por eso pide del apoyo de los caleños o de las entidades gubernamentales y así poder conseguir respaldo o una vivienda digna para sacar adelante los sueños de su familia. “Si lo que pago de arriendo lo pudiera invertir en la carrera de ‘Jessi’ ella tendría más oportunidades en el patinaje”, dijo Nora.Por eso si usted puede ayudarla o guiarla no dude en contactarse al 3116485951.

15

años tiene Jessica Tatiana Rivas. Lleva 4 años entrenando en la liga.

UNA LUCHA DE PADRE E HIJO



Un binomio familiar, que estuvo sumido en las drogas durante muchos años, quiso que fuéramos  testigos del inicio de su rehabilitación en una fundación caleña. Ejemplo de vida.


Por Darwin Ávila, reportero
La vida de drogas, calle y sumisión social que vivían Luis Trujillo y Cristian Trujillo (padre e hijo), terminó el pasado 5 de agosto, fecha en la que decidieron, de común acuerdo, pedir ayuda en un centro de rehabilitación de Cali.Aunque la historia parece sacada de un argumento dramático de Hollywood, es real y aún se vive entre el Distrito de Aguablanca y el barrio Guayaquil, donde está ubicada la Fundación Centro Victoria de Colombia, en la que se recuperan.

Según sus propios protagonistas, la complicada determinación tuvo su génesis hace pocos días, luego de analizar el estado deplorable en el que se encontraban, tras consumir diferentes clases de alucinógenos durante muchos años.

Luis, de 43 años de edad, comentó a que desde los 14 años inició en el mundo del bazuco y fue en ese primer momento que se ‘enamoró’ del vicio.

Y aunque prestó servicio militar y en un difícil proceso de su vida aprendió el tradicional oficio de la construcción, el fantasma de la droga nunca lo abandonó.

Fue en esa época, en la que el calendario titulaba el año 1995 y los rezagos de la mafia aún hacían mella en la ciudad, cuando nació Cristian, su hijo. Todo sucedió después de conocer a una mujer en el barrio Sucre, centro de la ciudad.

Sobre esa unión fortuita, de la cual nació también una bella niña, Luis sólo atina a decir que se acabó por diferencias a la hora de convivir en esa álgida zona.

Esa situación degeneró la manera de actuar de Luis. Sin embargo, siempre estuvo al tanto del bienestar de sus hijos y los llevó a vivir a la casa de sus padres, en el barrio Yira Castro.

Mientras tanto, Luis se dedicó a ‘patrullar’ las calles en busca de estabilidad y tranquilidad, pero de las dos necesidades no consiguió ninguna. Fue una tragedia.

Un joven sin destino propio
Cristian Jaret Trujillo, hijo de Luis, sólo estudió hasta quinto de primaria y en la actualidad quiere salir adelante.

Sin embargo, años atrás, cuando veía los malos ejemplos de su padre, pensó que quizá la vida no le iba a ofrecer un destino estable y promisorio.

Y es que las cosas no pintaban bien, pues su madre los había abandonado y Luis era un drogadicto que no reconocía su problema.

“Inicié a los trece años fumando cigarrillo, después fumé marihuana y por último empecé a meter perico. Todo lo hacía por rebeldía, por la rabia de no tener un hogar”, expresó Cristian con tristeza.

Las palabras del joven, según su mismo padre, fueron las que lo hicieron poner un alto en el camino y pensar en rehabilitarse.

“Sabía que mi hijo consumía alucinógenos. Es más, con vergüenza acepto que consumí con él y que el ejemplo hacia mis pequeños siempre fue negativo, pero ya era hora de darle un giro a nuestras vidas”, dijo Luis, con una lágrima recorriendo su demacrado rostro.

Un proceso iniciado
El pasado jueves, fecha de la entrevista con , los dos se mostraron alegres. Desde la oficina del director de la fundación, Julio Enrique Ponce, manifestaron que es un proceso que no tiene reversa.

“Estábamos en un callejón sin salida y empezamos a caminar hacia otro lugar donde dijeron que nos iban a ayudar. Pero en el camino nos recomendaron esta fundación y don Julio nos aceptó. Ahora él se convirtió en nuestro ‘ángel’”, finalizó Luis con decoro.

Ahora, padre e hijo, juntos en una difícil lucha, le quieren demostrar a la sociedad que cambiar sí se puede y están protagonizando su propio reality de la vida.

3175105261
Julio Enrique Ponce
Si desea ayudar con procesos como este, llame a la fundación.

“SABÍA QUE MI HIJO CONSUMÍA ALUCINÓGENOS”

Dijo Luis al preguntarle sobre Cristian. De inmediato su rostro cambió de la risa al llanto y expresó con vergüenza que había llegado el punto de consumir drogas con su hijo. Ahora ambos se han perdonado y quieren empezar de nuevo.


jueves, 9 de mayo de 2013

Sobre los hechos en los que resulté herido ¡SALVAJES!

Una horda enardecida de habitantes del barrio Mojica I, que curioseaban el homicidio de un hombre en plena cancha del barrio en mención, atacó hoy con palos, piedras, patadas y puños a un equipo periodístico del diario Q'hubo que llegó al lugar de los hechos para investigar sobre el acontecimiento.


El equipo era conformado por los periodistas Darwin Ávila, Mario Lince y el fotógrafoGiancarlo Manzano, que fueron agredidos primero verbal y luego físicamente cuando salían del lugar en un vehículo propiedad del periódico El País, casa editorial para la cual laboran los comunicadores.

El brutal ataque se presentó hacia las 12 del mediodía (9 de mayo 2013) exactamente en la Calle 79 con Cra 28 E5, oriente de Cali.

Según los propios afectados el atentado contra su humanidad se presentó cuando intentaban salir del lugar de los hechos, momento que aprovecharon los atacantes para rodear el vehículo y acto seguido golpear indiscriminadamente a los ocupantes, que sólo atinaron a tratar de cerrar las puertas para evitar ser golpeados. El grupo de energúmenos llegaba a treinta.

Sin embargo la fuerza los desadaptados era mayor y lograron propinar una golpiza a los comunicadores, que sólo estaban armados con sus grabadoras, cámaras, libretas y lapiceros.

Como vieron que no podían detener la partida del carro procedieron a romper los vidrios del automotor generando heridas en el rostro de Dar Ávila razón por la cual tuvo que ser remitido de urgencia a la Clínica Amiga de Comfandi, para ser tratado por los especialistas.

A su vez Mario Lince y Giancarlo fueron alcanzados por la esquirlas y tuvieron contusiones leves en su cuerpo que no revistieron gravedad

A las 5 de la tarde el periodista Darwin Ávila fue dado de alta del centro de salud y se recupera de las lesiones en la tranquilidad de se hogar

Sin embargo este es otro campanazo de alerta sobre el peligro que corren los periodistas y comunicadores caleños cuando ejercen el derecho a la libre expresión desde su ejercicio. Ya que cada vez más proliferan este tipo de hechos violentos y se vulnera la libre movilidad de los periodistas en el casco urbano de Cali.

Se hace un llamado a las autoridades, en este caso a las policiales, para que estén atentos a este tipo de agresiones contra periodistas, pues en el lugar de los hechos había presencia de por lo menos 20 uniformados, que miraban desde la barrera la gresca. Sólo dos patrulleros se atrevieron a enfrentar a los delincuentes y también resultaron lesionados en sus rostros.

******Amigos, les relato los hechos desde mi casa, para que les quede claro lo que pasó. En este momento tengo una incapacidad de dos días por las laceraciones y contusiones en todo el cuerpo, ya que la golpiza que recibí fue brutal.
Esto no le tiene que pasar a los periodistas ni a ninguna persona, porque va contra todo asomo de dignidad, igual me siento muy triste por lo que está pasando con la profesión y con este ciudad de violentos e intolerantes que sólo piensan en hacer el mal.
Pueden estar tranquilos, pues el susto va pasando. Eso sí, muchas gracias por todos los mensajes de apoyo y por la preocupación mostrada, los quiero mucho.

Por último quiero decirles que amo esta profesión, es una pasión que corre por mis venas y no la dejaré así me dé contra el mundo. Como dice una amiga: "al árbol que da buenos frutos es al que le tiran piedras". Buenas noches .

miércoles, 14 de noviembre de 2012

REQUIEM POR LA VIDA DE LOS NIÑOS

Amigos les cuento que aparte de mi lesión estoy golpeado por el recrudecimiento de la violencia contra los niños en el Valle del Cauca.

Por ejemplo ayer (13 de noviembre), asesinaron a la niña Lady Yaisury Sinisterra, de 13 años. Recibió un impacto de bala mientras estaba en su casa del barrio La Inmaculada de Buenaventura, al parecer por la guerra que se libra entre Los Urabeños y La Empresa. Pese a que fue trasladada a un hospital falleció en las manos de los médicos.

Con la muerte de Lady la cifra de muertos por esa guerra en el Puerto llega a 56. Ni siquiera con la visita del ministro Juan Carlos Pinzón este fin de semana a Buenaventura, a un consejo de seguridad, ha disminuido la confrontación urbana en ese municipio y por ende los muertos. Los niños de esa ciudad están asustados, temen salir a la calle.
Anoche también fue asesinado a bala un menor de edad en el barrio El Rodeo de Cali. Falleció en un centro asistencial sin que los médicos pudieran hacer nada por él, pues la gravedad de la herida predecía un deceso infortunado. Por ese hecho la Policía no reportó capturas.

Adicional a esto hay que tener en cuenta los asesinatos contra menores en el último mes en el norte del Valle y un menor de 14 años asesinado en Tuluá, en extrañas circunstancias. Por los casos anteriores no hay capturas y los móviles siguen, como siempre, en investigación.

Lo peor es que fuentes cercanas me reportan desapariciones de menores en Cali como es el caso de Jerson Sebastian Montoya, de 14 años de edad, desaparecido desde el 4 de noviembre en Petecuy, al parecer por la violencia que se libra en ese sector. A éste joven lo buscan desesperadamente sus padres. Algunas hipótesis dictan que habría huido de miedo por enfrentamientos entre bandas de ese sector del jarillon del rio Cauca. Otrás, más fatales, se atreven a asegurar que fue asesinado por odio entre bandas de ‘Cinta Larga’ y sectores aledaños.


Ese mismo odio, recuerdo con tristeza y melancolía, fue el que acabó con la vida de un pequeño de tan sólo seis años de edad en el jarillón de Petecuy el mes pasado. En ese macabro hecho el niño resultó herido con arma de fuego, luego de levantarse de su cama, dentro de su propia casa, asustado por el sonido de unas explosiones producto de una guerra con fusiles y granadas a pocos metros de donde él permanecía.

Cuando la madre logró llegar hasta el niño, ya estaba desmadejado. Lo llevó a un hospital, donde dejó de existir. Ahora es un ángel que nos cuida desde el cielo.

Dicen que su muerte se produjo por venganzas entre bandas. Malditas bandas criminales urbanas.

También me preocupa la desaparición del joven Cleber Goncalves, de 19 años de edad, que aún no da señales de vida a su familia. Están desesperados, ya que desde hace más de 8 días salió de su casa en una moto Suzuki negra, vestido con ropa deportiva y hasta el sol de hoy no se sabe dónde pueda estar, ni quién se lo pudo haber llevado.

Eso, sumado a la desaparición de Jackeline Velasco Martínez, que fue vista por última vez en los alrededores de la Calle 34 con Carrera 2C, norte de Cali, me preocupa en gran manera. De la nena de 11 años de edad no se sabe nada. Ni siquiera la Personería ha podido hallarla con sus miles de avisos y afiches con los que ha empapelado la ciudad.

En lo que va corrido del año ya son 65 los menores de los que se desconoce su paradero, según las cifras de la Personería Municipal de Cali. No puedo creer que un niño desaparezca sin dejar ni un sólo rastro.

Por eso hago un llamado a la ciudadanía en general, no sólo de Cali, sino de todo el departamento, para que elevemos una plegaria y una voz de protesta contra la violencia en la que se involucran menores de edad. Hagamos algo, no nos quedemos viendo reinados, novelas y realitys –sí, entretienen-, pero en ocasiones palian esa enfermedad del desconocimiento, la ignorancia; la pasividad mental y social.

Siento rabia, estoy consternado, pues la autoridad (Policía), no ofrece resultados concretos en el tema de la violencia urbana y los que están pagando los platos rotos son nuestros hijos, nuestros hermanos y familiares. No tenemos porque pagar por una guerra ajena.

Sé que ha muchos no los ha tocado la racha de muerte, pero también sé que no podemos perder nuestra capacidad de asombro hacia la violencia real que nos azota y debemos protestar así sea desde las redes sociales, desde nuestro accionar, desde nuestros pensamientos.

Ojalá estás líneas escritas de afán sirvan de algo, para que la gente se dé cuenta de cosas inadvertidas, ocultas en muchas ocasiones por la misma Policía. De los muertos y desaparecidos que pone nuestro Valle del Cauca. De los que nunca volverán, ni siquiera a nuestra mente.

By Dar Ávila

@hagameuncruce

daravila11@gmail.com

jueves, 8 de noviembre de 2012

Operador del MIO resuelve emergencia de la mañana (INCENDIO DE ARTICULADO)

A las 6:40 a.m., el vehículo 31030 de ETM conducido por John Jairo Solis, hacía el recorrido de la ruta T40 y presentó fallas en una de las llantas, las bandas se recalentaron (en la carrera 15 con calle 52) lo que ocasionó una pequeña conflagración en la parte trasera del bus que fue neutralizada inmediatamente.

De acuerdo a los protocolos de seguridad de Metro Cali, el operador procedió a evacuar a los usuarios y luego apagó el fuego con el extintor, mientras llegaba el apoyo del cuerpo de bomberos de la ciudad.
 
La Gerente Técnica de ETM, Carmen Eugenia Quijano, asegura que es la primera vez que un caso como éste se presenta con la flota y que los vehículos, Mercedes-Benz, reciben mantenimiento directamente de la firma alemana, "ETM tiene una planta de mecánicos que han sido capacitados por Mercedes-Benz para hacer cualquier tipo de intervención. Mensualmente vienen desde Bogotá a actualizar a nuestra gente”.
 
Los operadores de los buses reciben capacitación en la atención de emergencias donde les enseñan cómo usar adecuadamente las herramientas que tienen al interior de los vehículos, "La calma y serenidad con la que se desenvolvió el operador permitió que la situación no trascendiera y generó confianza en la comunidad caleña”, añadió Carmen Eugenia Quijano, de ETM.
 
El vehículo 31030 pertenece a la fase 2 de implementación del SITM MIO y aún se encuentra en garantía, el operador procederá a investigar con la firma Mercedes-Benz, las causas de lo sucedido. 
 
Según el área de transporte de Metro Cali, el operador ETM, registra un 99.8% de cumplimiento en las tareas programadas, en parte porque sus buses son los que menos fallas mécanicas registran, lo que permite atender la demanda de los usuariios.
 
Gracias a los amigos de MetroCali por el comunicado, esperamos seguir en contacto con ustedes. Todo por el beneficio de la ciudadabía de #CaliCo.